Comentaremos
un fragmento de la obra de Don Álvaro o la fuerza del sino,
del Duque de Rivas.
En
el monólogo de Don Álvaro, perteneciente a la jornada III, vemos al
héroe romántico representado en este personaje, que vive un amor
imposible, donde el destino, o quizás el azar juega el papel más
importante.
“...y
yo, que infelice soy,
yo,
que buscándola voy,
no
puedo encontrar con ella.”
Destacamos
el misterio que rodea al héroe, de quien no sabemos su procedencia
hasta que Don Carlos descubre su secreto, como veremos más adelante.
Podemos decir que el misterio es una característica romántica.
“...mi
nombre ocultando, fui
(que
es un crimen) a salvar
a
los que a mí me la dieron,”
La
fatalidad conduce a la muerte en este drama romántico. El
protagonista aparece aquí reflexionando la vida, para él eterna.
En
el siguiente fragmento, hay una queja sobre lo larga que es la vida
para el infeliz, y lo corta que resultaría para el feliz. (Esto
anticipa lo que ocurrirá más adelante en su reencuentro con Leonor:
Don Álvaro se suicida al ver muerta a su amada. Además muestra cómo
siente el destino en su contra).
“...Parece,
sí, que a medida
que
es más dura y más amarga,
más
extiende, más alarga
el
destino nuestra vida.
Si
nos está concedida
sólo
para padecer,
y
debe ser muy breve
la
del feliz...”
Él está cansado de luchar contra el destino y se siente derrotado. Por eso desea morir y como veremos más adelante, termina con el suicidio (que sería una escena tremendista).
“...pues
busco ansioso el morir
por
no osar el resistir
de
los astros el furor.”
Don
Álvaro da por muerta a Leonor, y le pide que lo lleve con ella al
cielo. Ya no puede vivir más, porque para él la vida es un
infierno.
“...Socórreme,
mi Leonor,
gala
del suelo andaluz,
que
ya eres ángel de luz
junto
al trono del Señor.”
Don
Álvaro vive en una constante lucha con su destino y con su amor
imposible. No deja de lamentarse. Se compadece de sí mismo
recordando la escena donde, a punto de huir con Leonor,
accidentalmente la pistola se dispara sola y muere el padre de
Leonor. (Escena muy cómica, que mezclada a la tragedia, da lugar al
drama).
“...¡Sevilla!
¡Guadalquivir!
¡Cuál
atormentáis mi mente!...
¡Noce
en que vi de remente
mis
breves dichas de huir!...”
Destacamos
la acotación que aparece al inicio de esta escena, donde el autor
introduce datos sobre es espacio y el personaje. El uso de
acotaciones es característico del drama romántico.
Como
vemos el paisaje invita a la soledad y a la reflexión.
"El teatro representa una selva muy oscura. Aparece al fondo DON ÁLVARO, solo, vestido de capitán de granaderos, se acerca lentamente, y dice con gran agitación".
En
cuanto a cómo descubre Don Carlos a Don Álvaro, diremos que es
una escena cargada de elementos simbólicos, que van mostrando lo que sucederá más tarde.
Don Álvaro se encuentra con el hermano de Leonor en
Italia.
Todo comienza con Don Álvaro
herido.
Él cree que va a morir y
pide a Don Carlos que le haga un favor para poder descansar
tranquilo. El favor consiste en la quema de unos documentos. (Para que así nadie descubra su secreto).
Don Carlos acepta realizar el encargo, y coge la llave
del bolsillo izquierdo de Don Álvaro y da su palabra.
Don Álvaro se desmaya al escuchar el nombre de “calatrava” y esto hace pensar a Don
Carlos que tal vez él sea el indiano a quien tanto busca y desea vengar.
Solo hace unos meses que se
conocen y Don Carlos no sabe nada sobre la procedencia de Don Álvaro,
al que también atribuye cualidades extrañas.
Pero no puede incumplir su
palabra, porque él es un hombre bien nacido, de honor... es un
caballero.
En un conflicto consigo
mismo, finaliza cumpliendo con su palabra, pero busca en la maleta
algo que lo lleve a saber si Don Álvaro es o no el indiano.
Encuentra una fotografía de
su hermana Leonor, por lo que no hay ninguna duda, Don Álvaro es el indiano.
Para comenzar, nos llama la atención el “fuego”, que connota pasión o llama de amor, sentimiento que tiene Don Álvaro hacia Leonor. También, el “fuego” puede tener una connotación negativa que sugiere a la “muerte”.
Aparece un tema que se
repite a lo largo de la obra. Vemos cómo Don Carlos tiene que
cumplir con su palabra porque él es un caballero y no puede carecer
de honor:
Don Álvaro le dice a Don Carlos:
“...Con
ella abrid, yo os lo ruego,
a
solas y sin testigos,
una
caja que en el centro
hallaréis
de mi maleta.
En
ella, con sobre y sello,
un
legajo hay de papeles;
custodiarlos
con esmero,
y
al momento que yo expire
los
daréis, amigo al fuego.”
Don
Carlos le responde:
“¿Sin abrirlos?”
Don
Álvaro:
“Sin
abrirlos,
que
en ellos hay un misterio
impenetrable...
¿Palabra
me
dais, don Félix, de hacerlo?
Don
Carlos:
“Yo os la doy con
todo el alma”
Destacamos el hecho de que la llave esté
en el bolsillo izquierdo de Don Álvaro, donde tenemos el corazón,
parte de nuestro cuerpo donde se guardan los secretos y los
sentimientos más puros y verdaderos. Así, la imagen de Don Álvaro
con la llave y la caja nos conduce a otra: la imagen de Don Carlos
abriendo el corazón de Don Álvaro.
Esto también podría sugerir "muerte",
que es lo que vendrá más adelante:
Don Álvaro:
“¡Ah...,
no puedo!
Meted
en este bolsillo,
que
tengo aquí al lado izquierdo
sobre
el corazón, la mano.”
La venganza es uno de los
temas más característicos de esta obra.
En este fragmento, Don
Carlos debe vengar la muerte de su padre y reta a Don Álvaro. No se
deja influir por su estado de ira, y lucha como un caballero.
Pero no resulta victorioso y
muere en la lucha que él mismo ha iniciado.
Se nos muestra aquí una
muerte que es buscada por la propia víctima. El destino va contra
todos los personajes, Don Álvaro, que deseaba morir no muere, y Don
Carlos que desea vengarse, no lo logra.
Vemos que los valores de Don
Álvaro son diferentes a los de Don Carlos. El protagonista no quiere
luchar con Don Carlos y no ve motivos para que él quiera vengar la
muerte de su padre, porque esta muerte fue accidental.
Para concluir, podemos
quedarnos con la idea de que en este fragmento nadie es quien parece. Lo podemos ver en el cambio de identidad, por una parte Don
Carlos, es Don Félix y Don Álvaro, Don Fadrique.
Además estos dos personajes
que al principio resultan amigos, se convierten en enemigos e incluso
pelean a muerte.
Esto es muy típico del
Romanticismo, donde todo aparece como una gran máscara y nada es lo
que parece.
Referencias bibliográficas
Vídeo
Imágenes
Contenido
Hemos
cogido algunas ideas de apuntes tomados en clase de "Teatro"
y de la asignatura "Introducción a la literatura del S.XVIII y
XIX" del curso anterior.
Además, hemos comentado lo que nos parecía más llamativo justificándolo a partir del texto.
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